Recolección de residuos y derechos civiles: la historia detrás del último discurso de King
Página 12 - Buenos Aires 04-04-2025 Residuos

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El 3 de abril de 1968, en medio de una intensa lucha por los derechos laborales y civiles, Martin Luther King Jr. pronunció su último discurso en el Mason Temple de Memphis, Tennessee. Este discurso, conocido como "He estado en la cima de la montaña", reflejó además de su compromiso con la causa de los trabajadores de la recolección de residuos en huelga, su visión radical sobre las injusticias raciales y económicas en Estados Unidos.?
El contexto de la huelga de los trabajadores de la Recolección de Residuos
El 1 de febrero de 1968, dos recolectores de residuos afroestadounidenses, Echol Cole y Robert Walker, murieron aplastados por un camión de basura defectuoso. En 1964 otros recolectores ya habían muerto en un accidente de trabajo, pero la ciudad se había negado a mejorar las condiciones de seguridad. Los trabajadores de la recolección de residuos eran mayoritariamente afroestadounidenses; la segregación separaba entre choferes de camiones blancos (a salvo de las inclemencias del clima y con derecho a vestuario y duchas) y recolectores negros (sin uniformes ni duchas ni posibilidad de ascenso), no se les permitía formar un sindicato y los sueldos y las condiciones de seguridad eran paupérrimas (para todos). Luego de la muerte de Cole y Walker, los trabajadores se unieron para exigir acciones inmediatas a las autoridades.
El alcalde de Memphis, el demócrata Henry Loeb conocido por su postura inflexible y supremacista, se negó a reconocer al sindicato y a mejorar las condiciones laborales y salariales. La legislatura, con la excepción de unos pocos concejales afroestadounidenses, apoyó al alcalde. El 12 de febrero, más de 1.300 trabajadores decidieron ir a la huelga, costara lo que costara. Este trágico incidente simbolizaba las condiciones laborales inhumanas del sector y la discriminación que sufrían los trabajadores afroestadounidenses en la ciudad. La huelga se convirtió, entonces, en un conflicto emblemático de la lucha por los derechos civiles y laborales.
Durante semanas, los trabajadores de la recolección de residuos sostuvieron la medida de fuerza, enfrentando la represión policial, arrestos masivos y tácticas dilatorias por parte del gobierno de Loeb. A pesar de esto, la movilización se fortaleció con la participación de diversas organizaciones que se sumaron a apoyar la huelga, entre ellas la central obrera AFSCME, la NAACP y el Southern Christian Leadership Conference (SCLC), encabezado por Martin Luther King Jr. El movimiento sindical, las organizaciones de derechos civiles y los líderes religiosos locales convocaron a marchas pacíficas diarias, a recaudar fondos para los trabajadores en huelga y a realizar boicots contra los negocios del centro de la ciudad que sostenían prácticas racistas.
El 28 de marzo, King debió suspender una marcha cuando, a poco de haber comenzado, la policía comenzó a reprimir con gas lacrimógeno y palazos. Un policía corrió a Larry Payne, un joven afroestadounidense de 16 años, y lo asesinó de un disparó en el estómago. Las autoridades impusieron el estado de sitio, con toque de queda a las 7 de la tarde, y la Guardia Nacional fue enviada para hacerlo cumplir.
El último discurso de King: un llamado a la acción
Martin Luther King Jr., quien recientemente había lanzado la Campaña de los Pobres, una campaña de cooperación “de las personas pobres de todos los colores y orígenes para afirmar y conquistar su derecho a una vida decente y al respeto de su cultura y dignidad”, decidió cancelar una gira por África para volver a Memphis a apoyar a los huelguistas. La violencia policial sostenida y la negativa del alcalde Loeb a aceptar las demandas de los trabajadores llevaron a King a regresar el 3 de abril, a pesar de las amenazas contra su vida. Aquella noche no se sentía bien por un estado gripal y no pensaba hablar, pero la insistencia de sus colegas y la energía de la multitud lo llevaron al púlpito del templo Mason.
En su discurso, King evocó la historia de la lucha por los derechos civiles y abordó con contundencia las injusticias que afectaban a la comunidad afroestadounidense. Una vez más hizo un llamado a la unidad y a la resistencia no violenta, enfatizando la importancia de la solidaridad económica como herramienta de lucha. Animó a los asistentes a continuar con los boicots y a fortalecer la organización política y económica de la comunidad:"Tenemos que fortalecer nuestras instituciones negras. Quiero decir que tenemos que fortalecer las tiendas y las empresas de propiedad negra... y apoyarlas".
En un pasaje premonitorio habló sobre la posibilidad de no llegar a ver la victoria final pero expresó su certeza de que el pueblo afroestadounidense alcanzaría la justicia: "He estado en la cima de la montaña y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allí con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida".
Monumento conmemorativo de la vida y obra del Dr. Martin Luther King, Jr. en Washington DC. Imagen: Gilford Corporation
Un legado de lucha y amor radical
Al día siguiente, el 4 de abril de 1968, Martin Luther King Jr. fue asesinado en el balcón del Lorraine Motel en Memphis. Líderes religiosos blancos y afroestadounidenses le rogaron a Loeb para que ceda, temiendo que se desatara más violencia. El alcalde supremacista se volvió a negar. El presidente Johnson envió a su secretario de Trabajo a mediar en el caso.
El 8 de abril, apenas cuatro días después del asesinato de su esposo, Coretta Scott King lideró una marcha de silencio en apoyo a los trabajadores de la recolección de residuos. La huelga culminó recién el 16 de abril con el reconocimiento del sindicato, uniforme, duchas, nombramiento de inspectores afroestadounidenses y mejoras salariales y de seguridad. Aunque fue necesario amenazar con nuevas huelgas para que las autoridades de la ciudad cumplieran con lo prometido.
En tiempos de crueldad y odio, de represión de la protesta, de insensibilidad con quienes padecen, King nos dice: "No podemos odiar a nuestros opresores, no podemos odiar a aquellos que nos oprimen. Tenemos que aprender a amar a nuestros opresores, tenemos que aprender a amar a aquellos que nos odian". Martin Luther King Jr. creía que este amor radical era la clave para lograr un cambio real en la sociedad y alcanzar la verdadera igualdad y justicia para todos. El concepto de no violencia para King iba más allá de la ausencia de violencia física en la lucha, también implicaba la ausencia de odio y/o deseo de venganza.
Su muerte conmocionó al mundo pero su mensaje y su lucha continúan resonando entre los que soñamos y trabajamos por sociedades más justas.
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